En el marco del Día Internacional de la Mujer, se presenta Hazy Pink, una cerveza artesanal colaborativa creada por 11 mujeres cerveceras de Querétaro, provenientes de Norte B, Cerveceros Arellano, Cirquera, Casa Mata, Bóruma, Cervecería Amalias, Catadoras y Cerveceras de Querétaro y Querétaro Home Brew Club.
Hazy Pink es una cerveza de estilo Hazy IPA, de cuerpo sedoso y color rosa intenso, lograda de manera natural con betabel. Pero esta cerveza no nació para ser “rosa de marzo”, ni para verse bonita en una foto, ni para colgarse una medalla de ocasión. Nació de algo mucho más real: del trabajo, a veces incómodo y siempre valioso, de colaborar entre mujeres que comparten oficio, aunque vengan de trayectorias, contextos, niveles de integración y formas de trabajo muy distintas.
Ese es también el fondo de este proyecto: entender que la sororidad no es una consigna, una estética ni un discurso de temporada. Si existe, se practica. Y practicarla implica cosas que casi nunca salen en la foto: conversación difícil, acuerdos, fricción, límites, respeto, trabajo sostenido y la capacidad de construir sin romantizar el proceso.

Hazy Pink surge desde esa convicción. Desde la idea de que colaborar no significa borrar diferencias, sino aprender a trabajar con ellas de frente, con honestidad y con una base mínima indispensable: respeto. Porque también es cierto que las prácticas de poder, el menosprecio, la descalificación o la falta de consideración hacia el trabajo, el tiempo y la voz de otras mujeres también rompen vínculos y también impiden construir comunidad real.
Además de su dimensión simbólica, Hazy Pink representó un reto técnico importante. Lograr una cerveza rosa de manera natural no es un gesto superficial: es una decisión de proceso. El color es frágil, cambia con el pH, puede apagarse con el calor, modificarse durante la fermentación u oxidarse con facilidad. Por eso, el uso de betabel exigió precisión, criterio y cuidado en cada etapa, buscando aportar color sin invadir el perfil sensorial de la cerveza.
El objetivo no era hacer una bebida que supiera a betabel ni construir un efecto visual vacío, sino encontrar el punto exacto en el que este ingrediente aportara identidad visual sin ensuciar el perfil, sin meter notas no deseadas y sin sacrificar lo más importante: que fuera una cerveza deliciosa, equilibrada y bien hecha. El resultado es una cerveza fresca, jugosa, aromática y visualmente poderosa, donde técnica y concepto se encuentran de manera honesta.
Más allá de la receta, Hazy Pink representa un ejercicio de trabajo colectivo entre mujeres cerveceras, productoras independientes, catadoras, gestoras y creadoras que decidieron reunirse para demostrar que la diversidad no solo suma: también desafía, fortalece y expande lo que puede construirse en colectivo.
“Queríamos hacer una gran cerveza hecha por mujeres, desde el respeto a nuestras diferencias y la pasión compartida por el oficio cervecero. Hazy Pink es, al mismo tiempo, una postura y un producto: una cerveza hecha con técnica, con oficio y con un equipo que se sostuvo precisamente por atreverse a colaborar desde lo distinto”, comparten las participantes del proyecto.
El lanzamiento de Hazy Pink este 8 de marzo busca abrir conversación sobre el talento, la capacidad técnica y la fuerza colectiva de las mujeres dentro de la industria cervecera artesanal, al tiempo que plantea una reflexión más profunda sobre las formas en que se construyen —o se fracturan— las redes de trabajo entre mujeres.
Hazy Pink estará disponible en edición limitada a partir del 8 de marzo de 2026 en Black Phillip Bar y Norte B.









