Katia Lemus
Mientras que los discursos oficiales de la Federación y el estado aseguraban con bombo y platillo que este 15 de octubre concluirían las intervenciones viales y se reabrirían en su totalidad los carriles de la Carretera Federal 57, la realidad en campo disiente por completo de las proyecciones de escritorio.
A pesar de que el delegado de la Secretaría de Gobernación (Segob) en Querétaro, Samuel Mena, y el titular de la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT), Carlos García Villaseñor, habían fijado el compromiso institucional de concluir las obras y liberar la circulación este mes, durante un recorrido hecho por este medio de comunicación constató que la arteria más importante del país sigue siendo un auténtico embudo.
Lejos de la anunciada liberación vial, las inmediaciones del kilómetro 153, a la altura de la comunidad de Palmillas en San Juan del Río, zona severamente cuestionada tras la demolición de la estructura vehicular intervenida recientemente, continúan operando entre restricciones de carril.
Durante el recorrido por la zona, se documentó la presencia activa de maquinaria pesada removiendo escombros, mientras cuadrillas de trabajadores realizan labores de limpieza y remates sobre la cinta asfáltica.
Al cuestionar directamente a pie de obra a los operarios sobre la fecha en la que concluirán los trabajos y se liberarán los carriles, la respuesta generalizada evidenció la falta de coordinación:
“A nosotros nadie nos ha dicho cuándo se termina la obra; a nosotros solo nos dan la orden de seguir chambeando y aquí seguimos dándole hasta que nos indiquen”.
Cabe recordar que tanto Samuel Mena, delegado de la Segob, como Carlos García Villaseñor, al frente de la SICT, habían perfilado ante la opinión pública y diversos sectores productivos que el plazo fatal vencía a mediados de octubre para normalizar el flujo vehicular, aliviando con ello las kilométricas filas de transporte pesado y automovilistas particulares que a diario colapsan este tramo limítrofe con el estado de Hidalgo.
Sin embargo, el incumplimiento de la fecha establecida genera molestia e incertidumbre entre los usuarios recurrentes de la México-Querétaro, quienes resienten las afectaciones económicas y los prolongados tiempos de traslado.
Mientras las dependencias federales insisten en matizar los tiempos bajo argumentos de “adecuaciones técnicas y de señalética de última hora”, la realidad en el asfalto demuestra que la 57 sigue en obras, dejando al descubierto la distancia entre los plazos políticos y los tiempos reales de ejecución en campo.









