Katia Lemus
Con una asistencia superior a los 31 mil 611 asistentes el Estadio Corregidora abrió sus puertas a la afición de la Selección Mexicana, dando un espectáculo para vencer a la Selección de Islandia 4-0.
Ataviados con la playera de la selección Mexicana, chicos y grandes disfrutaron de un espectáculo que recordarán toda la vida al ser testigos de un juego que forma parte de los preparativos de la Copa del Mundo.
Poco a poco el Estadio Corregidora fue llenando los lugares hasta tener casi un lleno total y en punto de las 8:07 minutos se dio el silbatazo de inicio.
Previo al partido, se escuchó el Himno Nacional de Islandia, pero la ovación se dio cuando la Banda de Guerra de la 17 Zona Militar entonó el himno nacional el cual terminó con aplausos y vitoreos.
En la primera mitad del juego cayeron los primeros goles de la Selección Mexicano, dejando en desventaja a los azules de Islandía que nada pudieron hacer.
Cada vez que el balón del lado mexicano cayó en el cuadrangular del equipo contrario el mariachi entonaba el Cielito Lindo acompañado de juegos pirotécnicos, melodía que era endorsada al unísono de la afición.
Como agua entre la manos terminó el primer tiempo y los mariachis volvieron a entonar melodías que todos los coreaban.
Los cambios en ambas escuadras no se dejaron esperar y cada uno renovó a los jugadores para dar lo mejor de sí.
En el segundo tiempo cayeron los otros dos goles que le daban la victoria contundente a México y poco a poco el tiempo reglamentario terminó, dándole a Islandia tres minutos más para que intentara al menos meter el gol de la honra, pero nunca llegó y con ese marcador de 4-0 se escuchó el silbatazo final.
Sin duda, el en el coloso del Cimatario se vivió una noche mágica, llena de esperanza y fantasías; pero también fue una noche de homenaje para las fuerzas armas, en especial, para los caídos en combate.









