Katia Lemus
La saturación visual genera hartazgo ciudadano y cuestionamientos sobre el origen de los recursos aseguró Abigail Arredondo Ramos, presidenta del Comité Directivo Estatal del Partido Revolucionario Institucional (PRI), al cuestionar sobre el uso de bardas y espectaculares como estrategia de propaganda política.
Explicó que, en el trabajo de los comités municipales, se permite la colocación de bardas con autorización del Instituto Electoral, siempre bajo responsabilidad y recursos propios de cada militante. “Si en mi comité quiero pintar tres bardas, lo hago, pero no se trata de entrar en una guerra de saturación visual”.
Cuestionó el despliegue masivo de propaganda en avenidas principales y fraccionamientos populares, donde se observan bardas completas y espectaculares repetidos.
“La gente se pregunta de dónde sale ese dinero. Incluso mis hijas, de 8 y 10 años, se burlan al ver la misma cara en cuatro espectaculares distintos. Eso refleja el hartazgo ciudadano”.
Subrayó que la competitividad política no debe basarse en la cantidad de bardas pintadas o anuncios colocados, sino en el contacto directo con la ciudadanía.
“No hay mejor herramienta que entregar una tarjeta con tu número personal y responder al WhatsApp de la gente. Eso es lo que realmente valoran”.
Insistió en que la propaganda excesiva contribuye al rechazo hacia los partidos y políticos. “Lo que importa es escuchar al ciudadano y responderle, no saturar las calles con imágenes que generan enojo y desconfianza”.









