Katia Lemus
El camino cuaresmal comienza inclinando la cabeza para recibir la ceniza tendrá su culmen en los últimos tres días de la Semana Santa y para que esta semana sea verdaderamente santa los exhorto a hacer una cuaresma centrado en la Eucaristía, en el testimonio, en la escucha y en el ayuno, afirmó Fidencio López Plaza, obispo de la Diócesis de Querétaro.
“¿Qué significa vivir una cuaresma eucarística? Vivir con intensidad la cuaresma, es decir, implica asumir que ella es realmente manantial y cumbre de la vida cristina. Los cristinos no podemos vivir sin la Eucaristía, en ella reconocemos el vientre donde hemos nacido, el camino que vamos recorriendo y la escuela donde nos formamos y nos transformamos, escuchando y poniendo en práctica las palabras que sintetizan la vida de Jesús”.
Así es, dijo, como se encuentra el sentido de la vida, contemplando al amor de los amores consumiéndose como él, y sirviendo a Dios en los hermanos.
“Vivamos una cuaresma como testigos de la verdad. En este camino cuaresmal que providencialmente coincide con el centenario de la resistencia cristera, todo nos invita a poner la mirada en Jesús, mártir y testigo fiel”.
Vivir una cuaresma centrada en la escucha, refirió, es aquella que invita a escuchar la Palabra en la liturgia, y sobre todo, en la Eucaristía, se educa para una escucha más verdadera de la realidad.
“De este modo las sagradas escrituras nos hacen capaces de reconocer la voz que clama desde el sufrimiento y la injusticia, para que no quede sin respuesta”.
Destacó que vivir una cuaresma centrada en el ayuno, es decir, si la Cuaresma es tiempo de escucha, el ayuno constituye una práctica que dispone a la acogida de la palabra de Dios, porque no ayuna de verdad quien no sabe alimentarse de la palabra de Dios, y porque sólo la austeridad hace fuerte y auténtica la vida cristiana.
“En fin, hermanos y hermanas, pidamos la gracia de vivir una Cuaresma centrada en la Eucaristía, en el martirio, en la escucha y en el ayuno. Pidamos la fuerza de un ayuno que alcance también a la lengua, para que disminuyan las palabras que hieren, y crezca el espacio para la voz de los demás, que nuestras comunidades se conviertan en lugares donde el grito de los que sufren encuentre acogida y la escucha genere caminos de liberación, haciéndonos más dispuestos y diligentes para contribuir a edificar la civilización del amor”.
Así que, dijo, el camino que empezó inclinando la cabeza para recibir la ceniza, culminará recibiendo el agua de la Pascua como signo de la vida nueva y de un domingo sin ocaso.
Miércoles de Ceniza, el inicio del tiempo litúrgico
El vocero de la Diócesis de Querétaro, José Martín Lara Becerril informó que este miércoles 18 de febrero, da inicio la Cuaresma con la imposición de la ceniza, por lo que los fieles católicos se preparan para el tiempo litúrgico, donde, por cuarenta días y atravesar de la vivencia del ayuno, la oración y la limosna los feligreses se acercan a la Semana Santa.











Explicó que en este período litúrgico se actualizan los misterios de la muerte y resurrección de Jesucristo, por lo que se llama a los fieles a trabajar de forma espiritual para su conversión personal durante la imposición de la ceniza.
“El miércoles de la ceniza está ya en la puerta, ya estaremos celebrando el miércoles de la ceniza y para estas horas ya habremos hecho varias celebraciones para atender a nuestros fieles (…), en este tiempo los fieles están llamados a trabajar de manera especial en la conversión personal, exhortación que durante la imposición de la ceniza expresa el celebrante con las palabras ‘Conviértete y cree en el evangelio’”.









