¿Y la agenda del gremio?
La pregunta incómoda dentro de la CANIRAC Querétaro
En Querétaro, la industria restaurantera atraviesa uno de los momentos más complejos de los últimos años. Incremento de costos, baja en consumo, rotación de personal, presión fiscal y una competencia cada vez más agresiva han obligado a cientos de restauranteros a reinventarse para sobrevivir.
En medio de ese panorama, la pregunta que muchos comienzan a hacerse en voz baja es inevitable: ¿dónde está realmente la dirigencia de la CANIRAC Querétaro? ¿Qué está haciendo Citlalli Camacho?
Porque mientras los restauranteros buscan cómo sostener nóminas, llenar mesas y mantener vivos sus negocios, la percepción hacia el interior del gremio es que la Cámara vive más activa en las fotografías que en los resultados.
Eventos sociales. Reuniones políticas. Viajes. Encuentros institucionales. Presencia constante en redes sociales. Mucha imagen. Mucha agenda pública. Pero cada vez menos resultados tangibles para los agremiados.
Y la molestia no viene solamente de afuera.
Desde hace meses, distintos integrantes del sector han comenzado a cuestionar la falta de proyectos sólidos, apoyos reales, estrategias de fortalecimiento o iniciativas que verdaderamente impacten a quienes pagan una afiliación esperando representación y gestión.
Porque una Cámara empresarial no debería convertirse en una oficina de relaciones públicas personales.
Su función es representar, defender y generar beneficios para el gremio.
Hoy, muchos empresarios restauranteros no logran identificar cuáles han sido los avances concretos de la actual dirigencia. Más allá de desayunos, fotografías y convenios protocolarios, la percepción es que el sector sigue exactamente igual… o peor.
Y eso abre otra pregunta incómoda:
¿La presidencia de la Cámara está enfocada en fortalecer al gremio… o en construir una plataforma política y social personal?
La crítica no es menor. Porque cuando una representación empresarial pierde conexión con sus agremiados, deja de ser una voz colectiva y se convierte únicamente en una figura decorativa.
Querétaro necesita una cámara fuerte, activa y cercana al restaurantero de verdad. Al que abre todos los días. Al que paga impuestos. Al que batalla con permisos, rentas, inseguridad y operación.
No una dirigencia dedicada exclusivamente al protocolo, al networking y a la exposición pública.
El problema no es viajar.
El problema es viajar mucho… y regresar con las manos vacías.
Y mientras eso ocurre, cada vez son más los restauranteros que comienzan a preguntarse si alguien está defendiendo realmente los intereses del sector o solamente administrando una posición de poder.
Porque al final, las cámaras empresariales no se miden por sus fotografías.
Se miden por sus resultados.








