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Detienen al Último Exmilitar Prófugo por el Asesinato Víctor Jara

Autoridades chilenas detuvieron al excoronel del ejército Nelson Haase Mazzei, el último prófugo condenado por el secuestro y asesinato del cantautor Víctor Jara tras el golpe de Estado de 1973. La Corte Suprema dictó una sentencia de 25 años y dos días de prisión para Haase Mazzei por el crimen de Jara, así como por el secuestro, tortura y homicidio del entonces director general de Prisiones, Littré Quiroga Carvajal, según informó el Poder Judicial.

La ministra en visita (jueza) para las causas de derechos humanos de la Corte de Apelaciones de Santiago, Paola Plaza, ordenó el ingreso inmediato de Nelson Haase Mazzei a la prisión. En 2023, Haase Mazzei fue uno de los siete exmilitares condenados por los asesinatos de Jara y Quiroga, ocurridos tres días después del golpe de Estado contra Salvador Allende el 16 de septiembre de 1973.

A pesar de la sentencia de la Corte Suprema, que incluía 15 años de cárcel por homicidio calificado y 10 años por secuestro calificado, Haase, de 80 años, no se presentó a cumplir la pena. Fue finalmente localizado por la Policía de Investigaciones (PDI) en una parcela de Puyehue, en la región de Los Lagos, en el sur de Chile, según reportó la prensa local.

De los siete acusados en uno de los casos más emblemáticos de violaciones a los derechos humanos durante la dictadura de Augusto Pinochet, Haase Mazzei fue el único que no cumplió condena. Cabe destacar que Hernán Chacón, uno de los acusados, se suicidó antes de ser detenido. Al igual que los demás, Haase Mazzei alcanzó un alto rango en el Ejército durante el régimen. En el momento de los asesinatos, ostentaba el rango de teniente. Sin embargo, siempre negó rotundamente cualquier participación en los hechos investigados, según lo establecido en el fallo de la Corte de Apelaciones de 2021, ratificado posteriormente por la Suprema Corte dos años después.

La justicia chilena determinó que Haase Mazzei participó activamente como autor de los delitos. Se acreditó su directa participación tanto en el confinamiento de las víctimas como en su posterior ejecución, lo que corresponde precisamente a la figura del autor. Existen testigos, incluyendo oficiales del ejército, que lo ubican dentro del Estadio Chile, lugar donde se cometieron los crímenes contra Víctor Jara y Víctor Quiroga. Por otro lado, su superior jerárquico declaró desconocer las actividades que Haase Mazzei llevó a cabo a partir del 11 de septiembre de 1973.

Otros dos condenados, Raúl Jofré González y Edwin Dimter Bianchi, lo ubicaron en el Estadio Chile durante los eventos, al igual que conscriptos. Como teniente, el fallo confirmado por la Corte Suprema en 2023 indica que formó parte de la estructura de mando interna, portando armamento capaz de causar los traumas y heridas que resultaron en la muerte de Víctor Jara Martínez y Littré Quiroga Carvajal. Además, excompañeros suyos en la DINA, la policía secreta de Pinochet, testificaron que Haase supuestamente presumió su participación en la ejecución de Víctor Jara. Estos testimonios, junto con su posición en la estructura de mando y el armamento que portaba, permiten atribuirle la autoría de los homicidios calificados de Jara y Quiroga.

Haase Mazzei llegó a ser un hombre de confianza del coronel Manuel Contreras, jefe de la DINA, responsable de los crímenes más brutales de la primera etapa de la dictadura.

Tras el golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973, más de cinco mil detenidos fueron llevados al Estadio Chile en Santiago, ahora conocido como Estadio Víctor Jara. Entre ellos se encontraban Víctor Jara, un cantautor de 40 años, y Littré Quiroga Carvajal, un abogado de 33 años que se desempeñaba como director general del Servicio de Prisiones del Gobierno de Allende. Estos dos hombres compartieron sus últimas horas de vida juntos, aislados de los demás prisioneros en un camarín. Durante al menos tres días, soportaron una brutal paliza que incluyó patadas, golpes de puños y culatazos de armas, como lo demuestran las numerosas declaraciones en el expediente judicial revisado por la Corte Suprema.

Según la justicia, tanto Víctor Jara como Littré Quiroga fueron identificados por los militares como “prisioneros de cierta connotación pública” dentro del Estadio Chile. En el caso de Víctor Jara, las agresiones se debieron principalmente a su actividad artística, cultural y política, estrechamente vinculada al recién derrocado Gobierno, como se detalla en los expedientes. Littré Quiroga, por otro lado, fue acusado falsamente de haber sido responsable de la prisión y el maltrato que supuestamente sufrió el general de ejército Roberto Viaux. Cabe destacar que Viaux había encabezado un intento de sublevación militar conocido como el Tacnazo en 1969, durante el Gobierno del democristiano Eduardo Frei Montalva (1964-1970), en un acuartelamiento en el Regimiento Tacna.

En su último alegato, el abogado Nelson Caucoto, quien representó a ambas familias durante más de dos décadas, describió la forma en que fueron asesinadas estas víctimas: “A estas víctimas las fueron matando a pausa, día a día. Al final, los balazos fueron simplemente un adorno, porque iban camino a la muerte”. Esta descripción se basa en las horribles lesiones que sufrieron: Víctor Jara tenía 56 fracturas óseas y 44 balas en su cuerpo, mientras que Quiroga tenía 47 fracturas y 23 balazos.

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