Culiacán, Sinaloa.- La crisis política en Sinaloa escala, luego de que el gobernador de Rubén Rocha Moya pidiera licencia; el presidente municipal de Culiacán, Juan de Dios Gámez Mendívil solicitó licencia temporal por más de diez días al cargo, en medio de las investigaciones impulsadas desde Estados Unidos.
La solicitud fue incluida en el orden del día de una sesión extraordinaria de Cabildo celebrada la noche de este 1 de mayo, donde además se contempla la designación de un presidente municipal provisional, confirmando así la separación del cargo en un momento de alta presión política; por lo que Ana Miriam Ramos fue nombrada como presidente municipal interina.
Efecto dominó en Sinaloa
La salida de Gámez Mendívil se da horas después de la licencia de Rocha Moya, configurando un escenario de vacío de poder simultáneo en dos de los principales niveles de gobierno en el estado.
Ambos funcionarios han sido señalados en investigaciones provenientes de EE.UU., lo que ha detonado una crisis que ya no es solo local, sino con implicaciones nacionales e internacionales.
Impacto político inmediato
Para Morena, partido al que pertenecen ambos funcionarios, el golpe es directo: dos figuras clave separadas del cargo en cuestión de horas bajo presión externa.
A nivel federal, el gobierno de Claudia Sheinbaum enfrenta un escenario crítico, donde la exigencia de claridad, cooperación internacional y control institucional se vuelve urgente.
Escenario en desarrollo
La designación de autoridades provisionales busca contener la crisis administrativa, pero no resuelve el fondo del problema: las investigaciones en curso y la presión internacional.
Sinaloa entra así en una fase de inestabilidad política, donde las próximas decisiones podrían marcar un precedente en la relación entre México y Estados Unidos en materia de seguridad y justicia.








