Los hongos envían constantemente señales bioeléctricas a través de su micelio, como pequeños mensajes que se mueven a través de una red viva, y descubrieron que al conectar esas señales a un sintetizador, cada pulso se convierte en una nota musical.
Y no es aleatorio; los hongos reaccionan a la luz, el tacto, la temperatura y los cambios en su entorno, y cada reacción cambia la melodía; es básicamente la naturaleza componiendo su propia banda sonora.
Este experimento forma parte de la biomúsica, donde los organismos vivos crean sonido mediante la tecnología.
También demuestra lo inteligentes y sensibles que son los hongos, casi como si se comunicaran a través del ritmo.
Cuanto más los estudiamos, más nos damos cuenta de que la línea entre la biología y la música es mucho más delgada de lo que jamás imaginamos.
Información: tecnología.hub
[Tecnología, Ciencia, Biología, Hongos, Música, Curiosidades, Datos curiosos]









