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El mundo a otra altura: La realidad de las personas de talla baja

Personas de Talla Baja

Silvano Reyes

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), se considera persona de talla baja a aquella cuya estatura es inferior a 1.30 metros al llegar a la edad adulta.

Uno de los primeros obstáculos para el diseño de políticas públicas eficientes es la ausencia de un censo oficial detallado por parte del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). A pesar de ello, los registros de organizaciones como la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) y la Fundación Gran Gente Pequeña de México, sirven como el principal parámetro de medición:

Región Población Estimada (Asociaciones Civiles / CNDH) Estado del Censo Oficial
México Entre 11,000 y 30,000+ personas Sin registro específico en censos nacionales.
Querétaro Más de 100 personas (con ~34 casos plenamente identificados) En fase de visibilización tras reformas locales.

En Querétaro, los temas clave son la reciente reforma que reconoce esta condición como una discapacidad, permitiendo el acceso a apoyos, y el mandato de instalar “escalones universales” en instituciones para mejorar la accesibilidad.

También es valioso destacar los esfuerzos de activistas y organizaciones locales, como SOS Discriminación Internacional Querétaro, que trabajan para combatir la discriminación y generar conciencia.

Las personas mas invisibles son las que mas tienen que decirnos

El mayor reto que enfrenta la gente pequeña en Querétaro es la brecha entre lo que dice la ley y la realidad.

​A pesar de los avances legislativos e iniciativas locales, las personas con acondroplasia y otras displasias óseas continúan enfrentando desafíos cotidianos relacionados con la accesibilidad, la discriminación social y la inclusión laboral en el estado.

Tres son los mayores retos que enfrenta la gente pequeña:

​1. Barreras de accesibilidad: La falta de infraestructura adaptada

Uno de los principales problemas radica en el diseño del espacio público y de servicios privados. Entre las dificultades físicas más recurrentes se encuentran:

  • Ventanillas e instalaciones elevadas: mostradores de atención al cliente, mostradores gubernamentales y cajeros automáticos situados a alturas inalcanzables.
  • Mobiliario urbano y transporte público: Escalones altos en camiones y transporte urbano, al igual que pasamanos inalcanzables que imposibilitan viajar con seguridad.
  • ​Baños públicos inaccesibles: Lavabos montados a más de 1.40 o 1.60 metros que impiden una higiene básica de forma independiente.

Si bien el Congreso local aprobó reformas como la implementación del Escalón Universal para obligar a comercios e instituciones a contar con apoyos fijos o portátiles, activistas de la entidad señalan que el cumplimiento en establecimientos privados y espacios de uso público aún es disperso.

“En cuestión de los baños, tener más inclusión, tener un banco o en el camión, así como ponen lugares de silla de ruedas, tener un asiento más pequeño”, comenta Adriana Lucía Cruz Pacheco, persona de talla baja.

2. Discriminación y estigmatización social

Más allá de los obstáculos de infraestructura, la discriminación sociocultural sigue siendo la barrera más profunda. De acuerdo con testimonios y activistas locales, las burlas en vía pública, las miradas morbosas y la estigmatización continúan presentándose.

​”Mucha gente cree que es solo una cuestión de <ser chaparritos> o nos ven con burla, sin entender que implica cirugías, dolor físico y una lucha por ser tratados con dignidad”, comparten defensores de los derechos de la comunidad de talla baja en Querétaro.

Jania Gallegos Rebolledo, persona pequeña, nos cuenta la dificultad que encuentra fuera de su casa.

“Nosotros cuando salimos nos da mucha inseguridad que nos vean, qué se rían de nosotros. En mi escuela no hay lugares adaptados para mí, no hay banquitos; me ponen una silla para lavarme las manos”.

3. Inclusión laboral real

Incentivar a las empresas a realizar adecuaciones en centros de trabajo y valorar las competencias profesionales sin sesgos estéticos.

Esta infantilización permanente también impacta en el ámbito profesional, donde enfrentan resistencia al buscar puestos administrativos o directivos debido a prejuicios sobre su capacidad de liderazgo o presencia física.

Oportunidades laborales e inclusión social

​En el ámbito económico, la oferta de puestos adaptados es reducida. Aunque la entidad queretana se destaca por su crecimiento industrial y comercial, las áreas de trabajo rara vez incorporan ajustes razonables (como escritorios de altura regulable, sillas ergonómicas especiales o herramientas adaptadas) para empleados con displasias óseas.

Alguna de las veces, en cuestión laboral, quieren cierta persona y ven a la persona de talla baja. Cuando va a requerir el puesto, primero la visualizan y “le dicen luego le hablo“. Piensan que no es capaz de hacer la actividad; por eso no tenemos las mismas oportunidades en nivel laboral.

“Sabemos que aquí en Querétaro la industria está muy fuerte, todas las maquinas están adecuadas para personas de talla promedio. Si nos dieran la oportunidad de manejar una maquina, si nos pusieran un banquito o una tarima, que nos les cuesta, eso nos ayudaría a tener mas puertas para trabajar” Jorge Luis Venegas Días, albañil de talla pequeña.

​La comunidad de talla pequeña solo pide promover campañas educativas que erradiquen el acoso, la burla y la sobreprotección infantilizadora, fortaleciendo el camino hacia la empatía ciudadana.

La lucha de las personas de talla baja en Querétaro no busca privilegios, sino equidad para desarrollarse con autonomía en la vida diaria.

Como señalan activistas locales, la verdadera inclusión ocurrirá cuando la ciudadanía sea capaz de ponerse en el lugar del otro y el entorno esté diseñado para recibir a todas las corporalidades por igual.

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